Perfil
Sobre
El visitante recorre el pasillo a una velocidad de 1.5 metros por segundo. Sus ojos se mueven en patrones predecibles: primero lo que está a la altura de la vista, luego lo que está iluminado, luego lo que está en movimiento. Si un stand no activa ninguna de esas señales, el visitante pasa de largo. No mira. No entra. No recuerda. Esa es la geometría de la atención, una ciencia que la mayoría de los expositores ignora y que Kanika ha convertido en su especialidad. Sus stands quito no esperan a que los miren. Obligan a mirar.
El proceso de Kanika comienza con un estudio del comportamiento humano, no de los gustos del cliente. ¿Por dónde entra la luz natural? ¿Dónde se acumula la gente? ¿Qué ángulos quedan ocultos? Estas preguntas definen la ubicación de cada elemento. Una pantalla LED no se pone donde el cliente quiere. Se pone donde la mirada del visitante llega sola. Un mostrador no se ubica donde es más cómodo para el expositor. Se ubica donde el flujo de personas lo encuentra inevitable.
El diseño 3D que ofrece Kanika es una herramienta de simulación conductual. El cliente puede ver cómo se mueve una persona alrededor del stand, dónde se detiene, por dónde sale. Puede ajustar la altura de las barras, la profundidad de los espacios de espera, el ángulo de las paredes. Esos ajustes en el mundo digital no cuestan nada. En el mundo físico, costarían una fortuna. Kanika aprovecha esa ventaja.
Los materiales que elige Kanika tienen propiedades de atención específicas. El aluminio anodizado refleja la luz de manera que crea puntos de brillo que captan la mirada. La madera de alta calidad tiene vetas que guían la vista hacia el producto. El acrílico tiene bordes que se iluminan cuando la luz incide de lado. Kanika no elige materiales por catálogo. Elige materiales por su capacidad de atraer la mirada.